Por: Nestor Rocha.
Muchos ciudadanos rochenses manifiestan su preocupación por el traslado y a veces comercialización de las Palmas Butiá, que luego aparecen procedentes de la nada en diversos lugares; en algunos casos y probablemente en mayor número sobre inapropiados suelos arenosos y salinos de la costa, desde la conjunción del Río de la Plata y el Océano Atlántico hasta Rocha, engalanando residencias, centros de diversión, complejos hoteleros o de edificios de apartamentos.

Quiero prevenir al lector, que no soy un contumaz radical o fundamentalista en la lucha por la protección del medio ambiente; sí un ciudadano que pretende actuar con responsabilidad en pro de la conservación de las especies autóctonas y para que ellas tengan sus ecosistemas saludables. Un ecosistema vigoroso es también sinónimo de calidad de vida de una comunidad, es también querer, amar las cosas nuestras, valores que tienen que ser transferibles a las actuales y futuras generaciones.
Me aboco al problema del palmar butiá del departamento de Rocha; es una comunidad vegetal única en el mundo, cuyo ecosistema no goza de buena salud. Advierto a los desprevenidos que los palmares que aprecian quiénes transitan por Ruta 9 o por Ruta 16 (Camino de los Indios) no es un ecosistema íntegro: son ejemplares avejentados, “cansados”, de tantas centurias de edad. Lo mismo acontece en el Norte del Departamento de Rocha, particularmente en los aledaños de San Luis.
La renovación de nuevos ejemplares se da donde están a salvo del ganado, contra las alambradas, sobre la vera de las mencionadas rutas 9 y 16 desde el balneario Aguas Dulces, exhibiendo un ecosistema frágil y primario.
Desde el Siglo XIX se reclama desde el mundo científico, la protección del palmar y la generación de políticas de gestión al respecto. Estamos en la primera década el siglo XXI, y debo señalar que el primer paso que se ha dado en la preservación del palmar fue el de un vecino castillense, Don Tiburcio Rocha. Este butiacero no precisó elaborar un proyecto, sino que con sus manos y sus herramientas marcó el área donde plasmar su idea, trasplantó ejemplares y así formó un pequeño palmar, al decir de investigadores brasileños que visitaron este lugar: “un laboratorio biológico, viviente…”.
El 11 de setiembre de 1939 se promulgó la Ley 9872, que dice: PALMARES – Se ponen bajo la protección y contralor del estado, declarándose ilícito el comercio de su miel y dándose otras normas
Luego, en 1987, se aprueba la Ley Forestal Nº 15939 que en su artículo 25 establece: “Queda prohibida la destrucción de los palmares naturales y cualquier operación que atente contra su supervivencia – El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca a propuesta de la Dirección Forestal, por razones científicas o de interés general, podrá reglamentar la corta o la explotación de determinadas especies o ejemplares forestales, así como la utilización de resinas, cortezas, semillas, hojas u otras partes de árboles forestales nativos o exóticos…”.
Nuestro país se ha dado pasos importantes para conservar la biodiversidad, la Reforma de la Constitución del año 1996 en su Artículo 47 establece: “La protección del medio ambiente es de interés general. Las personas deberán abstenerse de cualquier acto que cause depredación, destrucción o contaminación graves al medio ambiente. La Ley reglamentará esta disposición y podrá prever sanciones para los transgresores.”
Debemos tomar conciencia que esta comunidad vegetal con un ecosistema decadente por su edad centenaria como tantas otras, van decayendo para dar paso al síntoma de “desahuciado” y en consecuencia futuras generaciones han de darle sepultura, generando un hueco, un espacio en el que será difícil engendrar nuevos ejemplares.
Luego, quizás, alguien con mano temblorosa deba bajar del escudo departamental el símbolo palmareño, una de las identidades rochenses y sólo sobrevivirán ejemplares aislados que en nada recordarán a los antiguos palmares.

Redacción Nestor Rocha
Historiador y periodista independiente
Damos la bienvenida a Néstor al equipo de redacción de Uruguay365, quien nos ayudará a seguir descubriendo el departamento de Rocha, a través de crónicas históricas, leyendas, sugerencias de paseos, personajes, etc. Para comunicarse directamente con él, lo pueden hacer a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

