
Capilla San Martín de Farruco.
Mudo testigo de acontecimientos y diferentes épocas, erguida frente a los vientos, cubierta de la tierra roja que caracteriza la geografía del lugar, la antigua construcción de piedra desafía el paso del tiempo, custodiando entre sus muros historias de vida que merecen ser rescatadas.
Del año 1856 a 1893, sus propietarios fueron Henry Arthur Jauge y Enriqueta Constancia Thibaron, inmigrantes franceses; su recuerdo fue desdibujándose junto con la dinámica y el empuje que tuvo la zona una vez.
Arturo Jauge, nació en París y llegó a Uruguay en abril de 1856. Cuatro meses después ya vivía en Farruco, compra a Don Augusto Porcal “una media suerte de campo entre los arroyos Cordobés y Las Cañas, la capilla ya existente y el cuadro de casas pegados a ella” el 31 de agosto del mismo año, nace allí Carlos, luego seguirían Cecilia, Conrado, Alberto, Magdalena y Amadeo.
El edificio funcionaba como casa de comercio, parada de las carretas y diligencias que venían desde Florida al Río Negro; brindaba servicio de Posada a los extenuados viajeros. Este joven y emprendedor francés, fue desde hacendado a boticario, hasta organizó un primitivo banco donde se depositaba el producto de las ventas de ganado; hijo de un banquero de París, conocía bien la actividad de larga tradición familiar.
Se dice que salvó la vida del sacerdote que vivía ahí mismo en la capilla, el presbítero Zenón Aspiazu, a quien intentaron matar durante una insurrección llamándolo durante la noche con el pretexto de que asistiera a un enfermo.
En 1877; en visita pastoral a la región, Monseñor Jacinto Vera indicó la conveniencia de levantar otra capilla, alejada del bullicio propio de la Posada; la familia Jauge donó una cuadra de terreno para erigir la misma y otra para el Cementerio que se haría junto a ella. Este terreno consta en el título de donación archivado en la Curia Eclesiástica. La nueva Capilla se inauguró en 1879 para derrumbarse poco tiempo después, la que conocemos y perdura hasta hoy es la primitiva capilla. En 1893 habiendo fallecido Arthur Jauge, su esposa e hijos vendieron dicha propiedad a los Sres. Roselló y Güimil.
Aunque identifica a este histórico edificio figuras más relevantes del legado cultural, como el militar español Francisco Rodríguez “Farruco” y José Gervasio Artigas, (fue en este lugar donde se uniera al Cuerpo de Blandengues), hubo otros hombres y mujeres que dejaron su huella y enriquecieron su historia.
AUTOR: MATEAVI
Fuentes:
-“La Propaganda Rural” N 771, publicación del 15 Set.1934, artículo referido a Capilla de Farruco, entrevista a Magdalena Jauge Thibaron.
- Otros datos fueron extraídos del estudio genealógico familiar: < Jauge-Juambeltz>, historia de vascos y franceses.

